Lectio Divina Solemnidad de Todos los Santos
Evangelio del día 01 de noviembre Mateo 5,1-12a
Lectio:
Las bienaventuranzas encierran una nueva lógica, un nuevo modo de ser y de vivir que solo pueden comprender y acoger quienes han descubierto cómo es Dios y hacia dónde se inclina su corazón. En ellas se declara dichosas a las personas que están pasando por situaciones humanas de necesidad: los pobres, los que pasan hambre, los que están tristes, los humildes. Se les declara felices por el giro que van a dar sus circunstancias, puesto que Dios está de su parte. Es decir, Jesús no señala la pobreza o la tristeza como un ideal de vida; la dicha está en la presencia del Dios del reino entre nosotros y, por ello, en el cambio de situación desgraciada a otra de plenitud.
Meditatio:
Hoy el mundo señala que la ruta de la felicidad pasa por la riqueza, o por escalar puestos de prestigio social a cualquier precio. Sin embargo, Jesús ha ofrecido a sus seguidores una escala de valores bien diferente. Nos corresponde reflexionar sobre ello y aventurarnos por el mejor camino. ¿Cuál de las bienaventuranzas necesito hacer mía en este momento de mi vida? ¿Qué pasos voy a dar para vivirla mejor?
Oratio:
Nos invitas, Señor, a tener hambre y sed de justicia, y a no acobardarnos ante las dificultades. Porque vamos equipados con tu Espíritu para vivir la santidad a la que nos llamas. ¡Ayúdanos!
